
En
febrero de 1992, Alejandro cuenta a Super Pop su aventura amorosa de escaparse de casa para estar junto a alguien muy especial para él: "
Sí, me fui a Galicia desde Madrid, para ver a una chica de la que estaba enamorado. Fui con un amigo, lo planeamos como una aventura. Nos llevamos unas nueve mil "pelas" para los dos y con ese dinero conseguimos pasar quince días. Alargábamos el dinero como magos. Yo también me llevé mi guitarra. Con ella tocaba en los bares. Y cantaba. Gracias a esas actuaciones nos daban gratis de comer." Le preguntan dónde dormían y responde: "
En una tienda de campaña. Pasamos la mayor parte del tiempo instalados en una playa." Y también que le dijeron sus padres al volver, a lo que Alejandro responde:
"Mis padres no me dijeron nada. A mi vuelta aceptaron sin más lo que había ocurrido. Que tampoco fue tan grave. Ellos estaban acostumbrados porque yo ya me había escapado anteriormente". Y es que Alejandro es un rebelde que le gusta vivir aventuras de ese tipo:
"me gustaba muchísimo y cuando el cuerpo realmente me lo pedía no me cortaba, pero ahora tengo mucho menos tiempo para hacerlas, por mi trabajo y porque ha cambiado mi vida". Finalmente le preguntan cómo acabó su aventura y responde:
"Un chasco. Una vez allí la chica pasó de mí".
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