
En
septiembre de 1993, Alejandro confiesa que hace alrededor de 3 años que no tiene unas vacaciones normales y recuerda unas vacaciones que fueron muy especiales para él: "
Recuerdo un viaje de fin de curso a Palma de Mallorca con mis compañeros, allí me enamoré de una compañera de clase". Y cuando le preguntan por sus vacaciones perfectas dice:
"No sé, tener tranquilidad, practicar deportes, estar en contacto con la naturaleza, que el amor también estuviera presente..." Aunque también confiesa que "
nunca pasaría unas vacaciones en Nueva York, no me gusta demasiado esa ciudad".
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