
No es la primera vez que Alejandro Sanz arremete contra el gobierno bolivariano de Chávez. Ya en 2004 dijo que podría escribir una canción llamada "Tres millones de firmas"
, en referencia a la cifra de rúbricas que la oposición presentó para pedir un referendo revocatorio. A partir de ese momento fue declarado enemigo por parte de los chavistas. El cantante dijo además que si "
a mí, si me dieran tres millones de firmas para que dejara de cantar, dejaría de cantar". Unos tres años y medio después, en octubre de 2007, y a raíz de esas mismas críticas, el régimen chavista prohibió su concierto
que iba a realizar en Caracas el 1 de noviembre. Coincidentemente, ocho días después, los que sí pudieron cantar fueron Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. Éste último ha sido noticia estos días no por un tema musical sino por eludir pronunciarse sobre la dictadura de Castro
y afirmar que "mientras exista Guantánamo y el bloqueo económico" no firmaría un manifiesto de apoyo a los disidentes. Sanz vuelve a referirse al presidente venezolano, esta vez por su plan de activar la operación "trueno comunicacional"
, dirigida a erradicar las informaciones incómodas de los medios privados, y utilizando a niños de entre 13 y 17 años. En dos mensajes publicados en web, el artista señala que "
utilizar a los niños políticamente es la cobardía y la ruindad más grande que he visto en toda mi vida" y además ha agregado que "
es despreciable y lamentable que la comunidad internacional no haga nada".
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